10 RAZONES PARA VISITAR ALBI

​​​​​​​​La ciudad de A​​​​lbi dista sólo 76 km de Toulouse. Está perfectamente conectada con ésta por ferrocarril: una veintena de trenes diarios enlazan Toulouse con Albi en alrededor una hora. Por lo tanto, la mejor forma de llegar a Albi desde España, es a través del tren de Alta Velocidad de Renfe-SNCF en Cooperación que enlaza Barcelona, Girona y Figueres con Toulouse y una vez en la estación de Toulouse Matabiau, enlazar con los trenes TER de media distancia que llevan a Albi.​

La ciudad merece por sí sola el viaje, ya que es una ciudad de gran historia que atesora muchos elementos de interés. El Museo Toulouse-Lautrec es uno de los más importantes, pero no se puede olvidar que la Ciudad Episcopal está declarada Patrimonio Mundial de la Unesco.

Proponemos 10 buenas razones para acercarse a Albi, porque como dice su propia leyenda, Albi no se visita, se vive.


1. MUSEO TOULOUSE-LAUTREC

 

El célebre pintor Toulouse-Lautrec nació en Albi. Por eso, sus padres quisieron que las obras del pintor se quedaran en esta ciudad. Gracias a este legado, el museo contiene la colección más importante del mundo sobre el artista. También aquí se encuentran los 31 carteles publicitarios producidos por Lautrec, conocidos mundialmente.​


2. EL PALACIO DE LA BERBIE

 

El museo Toulouse-Lautrec, que se renovó totalmente en 2012, ocupa un edificio de gran valor histórico y arquitectónico: el Palacio de la Berbie, el antiguo palacio episcopal de la ciudad, edificado en el siglo XIII y que forma parte del conjunto de edificios de la ciudad clasificado como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Es uno de los castillos más antiguos de Francia y uno de los mejor conservados.


3. JARDINES DE LA BERBIE

 

Los jardines del palacio episcopal son un verdadero remanso de paz. Magnífico ejemplo de lo que es un “jardín a la francesa”, fueron diseñados en 1678. Pasearse por ellos en primavera, con sus flores en el punto álgido o en verano, que ofrece un agradable frescor, es una delicia.


4. LOS BARRIOS DE ORIGEN MEDIEVAL

 

La ciudad episcopal  gira en torno a las dos fortalezas medievales que son el Palacio de la Berbie y la catedral. Pero también integra cuatro barrios de origen medieval y que merecen pasearse con calma para descubrir sus callejuelas, sus plazas y tiendas y sus cafés y pequeños restaurantes.


5. CASA DEL VIEIL ALBY

 

Típica casa albigense de la época medieval, que asocia el ladrillo con vigas de madera. También es interesante el Soleihou, granero abierto que servía de secadero para las hojas de pastel, una planta usada para tintar, a la que Albi debe gran parte de su esplendor medieval.


6. EL PONT VIEUX Y EL RÍO TARN

 

El río Tarn se hace omnipresente en Albi, donde es fácil imaginarse las épocas en las que el río contenía una gran actividad comercial. De entre los puentes de la ciudad destaca el Pont Vieux.


7. CATEDRAL DE SANTA CECÍLIA

 

Se trata de la mayor catedral de ladrillo del mundo. Posee elementos de gran valor, como el jubé, con más de 370 estatuillas o las pinturas murales del Juicio Final.


8. LOS MOLINOS ALBIGENSES

 

Los molinos en el ineludible ladrillo rosa abundaban en las orillas del Tarn, para aprovechar la fuerza hidráulica del río. El primero data del siglo XIII. La mayoría se transformaron en los siglos XVIII y XIX. De la decena de molinos que llegó a tener la ciudad, quedan en la actualidad cuatro, que fueron rehabilitados.


9. PASEO EN GABARRA

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Desde las orillas del Tarn se accede a un pequeño puerto desde donde salen unas gabarras (de junio a septiembre) que permiten realizar pequeños cruceros por el río. Ello permite contemplar el patrimonio de la ciudad desde otro punto de vista y con un sosiego total.


10. LA GASTRONOMÍA Y EL VINO DE GAILLAC​

 

El pato y la oca son los verdaderos reyes de la cocina junto a platos típicamente albigenses, como el Pot au Feu, los espárragos silvestres, el melsat (morcilla blanca) o los callos con azafrán. También son muy ricos los postres tradicionales.  ​
Se pueden catar los vinos de Gaillac. Los viñedos de Gaillac, muy próximos a Albi, son de los más antiguos de Francia y son muy apreciados gracias al microclima debido a la cercanía oceánica y al viento de Autan.​

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