5 ABADÍAS FRANCESAS QUE TE DEJARÁN SIN PALABRAS

​​​Las abadías son refugios espirituales donde se respira la calma. Son centros de pensamiento que proliferaron en la Edad Media y que, a día de hoy, aún conservan ese aura de misticismo. Acercarse a las abadías es sumergirse en un remanso de paz que cala hasta el alma, sin importar las creencias de cada uno. En Francia, son especialmente bellas y se localizan en los rincones más inesperados. Si estás planeando un viaje por el país vecino, asegúrate de visitar alguna de las mejores abadías francesas. Nuestros trenes de alta velocidad de Renfe-SNCF en Cooperación​ conectan un buen número de destinos de Francia con las principales ciudades españolas. ¡Súbete! 
 

 
Independientemente de la orden monástica de las abadías (cisterciense, benedictina…), todas ellas esconden una fascinante historia. Estos testigos del tiempo se encargarán de hacer tu escapada aún más inolvidable. He aquí 5 abadías francesas que te van a sorprender: 

Abadía de Notre-Dame de Sénanque (Provenza-Alpes-Costa Azul) 



 La abadía, rodeada por los floridos campos de lavanda, recrea una estampa bucólica 
 
Localizada en plena región de Provenza-Alpes-Costa Azul, Notre-Dame de Sénanque no podía ser más pintoresca, dado que se halla rodeada de majestuosos campos de lavanda. Las tonalidades violetas del entorno dan paso a esta abadía cisterciense que continúa funcionando como monasterio en la actualidad. Fue fundada en el año 1148, aunque no experimentaría su momento álgido hasta el siglo XIII. Ubicada a unos pocos kilómetros de Aviñón, es posible visitar su iglesia y claustros. Asimismo, es un estupendo lugar para adquirir miel y lavanda​

Abadía de Fontfroide (Occitania) 

A solo 15 km de Narbona se halla la abadía cisterciense Santa María de Fontfroide, cobijada tras un manto de cipreses y pinos. Construida en el siglo XII, vivió su época de mayor esplendor en el siglo XIV, al estar bajo el mando de abades influyentes como Jacques Fournier, quien se convertiría en obispo y papa. Llaman la atención las columnas de mármol de la sala capitular, los capiteles del claustro y la coqueta rosaleda. Otro punto destacable es que en el entorno de esta abadía se celebran desde eventos culturales a degustaciones de vinos. 
 

 

Abadía de Saint-Guilhem-le-Désert (Occitania) 

Si estás de visita en Montpellier​, solo necesitas recorrer 40 km para acceder a esta bonita abadía benedictina que se sitúa en pleno Camino de Santiago. Para llegar hasta ella, camina por las callejuelas de Saint-Guilhem-le-Désert, un pueblo que aún conserva su trazado medieval. No te pierdas, por supuesto, el claustro, pero tampoco el altar de San Guillermo, construido en mármol. 

Abadía de Lagrasse (Occitania) 



Rodeada por árboles, da la sensación de emerger dentro de la naturaleza 

A medio ca​mino entre Carcasona y Narbona, la región de Occitania vuelve a sorprendernos con otra abadía de la orden benedictina. Su fundación data del año 800, y gozó desde el principio de una gran prosperidad. La abadía de Santa María de Orbieu se mimetiza a la perfección con la localidad de Lagrasse, considerada una de las más hermosas de Francia. El conjunto monástico contempla un amplio patio de estilo neoclásico, la casa del Abad, la capilla de San Bartolomé y una bodega, entre otras estancias. 

Abadía de San Martín del Canigó (Occitania) 

Continuamos en la región occitana para contemplar otra de las joyas medievales de Francia​. La abadía de San Martín del Canigó se ubica en un entorno privilegiado, sobre una roca a más de 1.094 m de altitud. Del siglo XI, resulta un placer deambular por este tesoro de la arquitectura románica, especialmente por el claustro, que destaca por sus capiteles ornamentales. No pasa desapercibida tampoco su iglesia, formada por una iglesia subterránea y otra superior. 

 



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