¿POR QUÉ LYON SE CONSIDERA LA CAPITAL MUNDIAL DE LA SEDA?

​La relación de Lyon​ y la seda viene de lejos, exactamente desde el siglo XVI. Aunque fue China quien mantuvo el monopolio de esta industria desde que se inventara la técnica de elaborar seda en este territorio, a partir del siglo IV se extendería también por Europa. Durante el Renacimiento, en Lyon se dan todas las condiciones para el desarrollo de esta industria, gracias a los múltiples mercados que tienen lugar en esta ciudad. En 1536, el rey Francisco declara la urbe lionesa como la única autorizada para la producción de seda. Desde entonces, se conoce como la capital mundial de la seda. ¡Conoce más acerca de esta faceta tan interesante de Lyon! Sube a nuestros trenes de Renfe-SNCF en Cooperación​ y te llevamos a toda velocidad para que descubras esta apasionante historia. 

La llegada de los canuts 



Es tal la importancia cultural de la seda para la ciudad, que se organizan diferentes eventos y hasta hay un museo dedicado 

A causa del rápido desarrollo del sector de la seda en esta ciudad francesa, se iba necesitando cada vez más mano de obra. Este es el contexto en el que surgieron los canuts, maestros tejedores que trabajaban en sus casas en condiciones laborales bastante precarias: largas jornadas y bajo salario. Fueron instalándose en el barrio de la Croix-Rousse, conocido coloquialmente como “la colina que trabaja”, en un especial guiño a estos trabajadores de la seda, en contraposición a “la colina que reza”: Fourvière​. 

Los canuts residían y trabajaban en viviendas especialmente construidas para ellos, dado que requerían casas con techos altos para instalar los enormes telares. Pero el papel de los canuts fue mucho más allá de la seda, pues protagonizaron diferentes revueltas a mediados del siglo XIX para reivindicar unas mejores condiciones laborales. Estas huelgas serían la antesala de los movimientos obreros, nacidos con el objetivo de conseguir más derechos para los trabajadores. 

Croix-Rousse: de ciudad rebelde a barrio bohemio 



Croix-Rousse se ha convertido en el barrio más bohemio de la ciudad y uno de los más bellos de Francia  

En aquella época, Croix-Rousse​ era un municipio separado de Lyon, y fue durante las protestas de los canuts cuando se decidió aislarlo aún más de la ciudad lionesa, con la construcción de un muro. Hubo, en total, tres revueltas de estos trabajadores de la seda. En una de ellas, que sería conocida como la Semana Sangrienta, tuvo incluso que intervenir el ejército. 

En la actualidad, ya no se escucha el ruido de los telares al pasear por sus calles, aunque continúa quedando la esencia de lo que fue el epicentro mundial de la seda. Incluso los icónicos traboules de la Croix-Rousse dan cuenta de lo que aconteció en sus calles. Por ejemplo, uno de ellos se denomina Cour des Voraces, en honor a un grupo de trabajadores que participó en las mencionadas revueltas. 

Pero hay muchos más guiños a la industria de la seda, como la Maison des Canuts o Casa de los Tejedores, que propone un recorrido por la historia de la ciudad ligada a la producción de este tejido. También incluye la visita a un taller para conocer de cerca las distintas etapas por las que pasa el tejido hasta convertirse en seda de la máxima calidad. 



Otra visita interesante​ es la que se puede hacer al Museo Histórico de la Seda, localizado junto a la estación de metro Ampère Victor Hugo. 





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