LOS SECRETOS PARA PREPARAR UNA AUTÉNTICA RACLETTE

​​La raclette es uno de los platos más característicos de la cocina francesa. Aunque su origen es suizo, concretamente del cantón de Valais, en Francia se ha convertido en una preparación muy popular, especialmente en invierno. Su nombre deriva del francés racler, que significa rascar, dado que para su elaboración el queso debe rasparse a medida que va derritiéndose. Si eres un amante del queso, entre la fondue y la raclette, ¡te vas a enamorar de Francia! Sube a nuestros trenes de Renfe-SNCF en Cooperación​ y embárcate en un viaje para chuparse los dedos. 

 

La tradición de la raclette 



Se puede usar como acompañamiento o como plato principal   

Los orígenes de la raclette parecen remontarse a principios del siglo XX, cuando se acuñó esta denominación. No obstante, la tradición de consumir queso derretido es mucho más antigua, pues era habitual que los granjeros lo hicieran en la chimenea durante el gélido invierno de la montaña. De acuerdo con el método tradicional, el queso debe situarse junto a una fuente de calor para que se funda. Para servirlo en el plato, se raspa con una espátula metálica. 

La raclette es un tipo de queso semiduro elaborado con leche cruda de vaca. El proceso de maduración suele durar entre 3 y 6 meses. Es un queso de textura suave y de corteza tostada y dura. Un dato muy importante sobre su elaboración es que debe procesarse antes de 18 horas tras el ordeño. 

Se trata, sin duda, de una receta muy sencilla, pero deliciosa. En cuanto al acompañamiento, lo más típico es que se deguste junto a patatas cocidas, embutidos, vegetales o encurtidos como los pepinillos o cebolletas.  

Cómo preparar una auténtica raclette

 
Su elaboración es muy sencilla y es perfecto para sorprender a invitados  

¿Quieres dejar a tus comensales con la boca abierta? Sorpréndeles con una auténtica raclette preparada por ti.  

En la actualidad, hay aparatos eléctricos domésticos para facilitar la elaboración de la raclette. Estos dispositivos constan de una plancha en la parte superior para asar el acompañamiento (patatas, embutidos o verduras) que, previamente, habrá sido dispuesto sobre la mesa. En la parte inferior, incorporan cavidades donde cada comensal puede introducir su bandeja individual con trozos de queso para derretirlos.  

Disponer de este aparato doméstico permite degustar este sabroso plato de manera sencilla. Es más, muy pocos suizos no tienen uno. No obstante, hay quien prefiere el método tradicional, quizá algo más laborioso. Para ello, debe cortarse la rueda de queso raclette por la mitad y exponerla al fuego (por ejemplo, al calor de la chimenea). Cuando la superficie empiece a derretirse, se raspan las lonchas fundidas y se sirven en un plato. 

​Debe calcularse en torno a 200 gramos de queso por persona. El resultado en ambos casos es una receta a la altura de cualquier paladar que convertirá en éxito la velada. Por último, no olvides acompañar la degustación con un vino blanco fresco






Únete a la conversación

    Escribe tu comentario