SUR LE PONT D'AVIGNON

​​​​​​​¿Quién de nosotros no ha entonado alguna vez la melodía de “Sur le pont d’Avignon, on y danse, on y danse…”? Aviñón nos va a sorprender con la visión de su puente y por la que fue la residencia de los Papas.

​Ya estamos listos para la aventura. Las callejuelas que salen de la plaza resultan un pequeño laberinto de aromáticas tiendas por contener jabones, plantas, perfumes. Además de apetitosos productos de la tierra, como las aceitunas y sus derivados. Sin olvidarnos de los especiales estampados en manteles, paños, delantales, bolsas,… Todo resulta un capricho para la mirada y el resto de sentidos. Y más aún si acudimos al mercado cubierto de “Les Halles” auténtica embajada culinaria de frutas, verduras, condimentos y especialidades de la Provenza.

 ​Palacio de los Papas y la catedral © C.Rodde - Avignon Tourisme​

​Aviñón se pasea fácilmente a pie. Ineludible visita de la ciudad es el Palacio Papal. Los guías nos explican detalladamente como se fue ampliando el Palacio por los sucesivos Papas y sus requerimientos. Ahora mismo es posible visitar una tercera parte del complejo. Se realizan trabajos de restauración para que la zona de visita se vaya ampliando. A pesar de ello, da la impresión de que los que fueron sus moradores van a atravesar alguna de sus puertas en cualquier momento. En verano, cuando se celebra el famoso Festival de Teatro de Aviñón, algunos de los espectáculos se presentan en el Patio de Honor del Palacio. Que mejor marco para una representación.

Murallas de Aviñón

En la plaza, podemos descansar y disfrutar de alguna delicatesen de la región. Ya no podemos más, y queremos ver por fin el Puente de Saint Bénezet. La sorpresa para muchos de nosotros es comprobar que no cruza el río, solo tiene cuatro arcos. Pero aún y así es posible caminar por encima del tramo que queda y hacernos una fotografía como buenos turistas que somos. 

Puente de Aviñón

Llegamos a la esperada hora de la cena. Intercambiaremos anécdotas y reflexiones sobre la ciudad visitada mientras degustamos las exquisiteces de la región bañadas con sus vinos. Y la culminación con unos excelentes postres. ¿Qué más podemos pedir? Estaremos servidos a cuerpo de Papas. 


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