DESCUBRE LOS MEJORES RINCONES DE NARBONA EN SEMANA SANTA

​​​Hoy queremos hablaros de Narbona, una de las ciudades más importantes de la época del Imperio Romano y, todavía hoy, una de las villas principales de Francia. En efecto, Narbona es la plaza que hacía de enlace y de punto de parada entre Italia y España. Es, por tanto, una de las ciudades más antiguas del país galo. Pero Narbona no solo cuenta con patrimonio de los tiempos de Roma. 

Igualmente, posee monumentos y encanto de todas las épocas que han venido desde entonces. Y si por algo destaca Narbona es, precisamente, por la calidad de su conservación. Como esta Semana Santa se muestra como un excelente pretexto para visitar algo del país vecino, os diremos algunos de los mejores rincones que tiene Narbona. Recordad que en un tiempo récord (meno​s de dos horas) podréis estar en el centro de esta maravillosa ciudad gracias a los trenes de Renfe-SNCF en Cooperación con una frecuencia más que considerable: hasta seis trenes al día desde Madrid, Tarragona, Zaragoza y Barcelona.


Mejores rincones de Narbona

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​Cathedrale​​ - © Lisa Debande, Narbonne tourisme​​​​​​​​​ 

La Catedral de Narbona (o Catedral de San Justo, Saint Just) es uno de los monumentos y edificios más representativos de esta histórica ciudad. Narbonaestá plagada de edificios y patrimonio de esta época pero, sin duda, el que más destaca es la catedral. Cuando la veáis por vosotros mismos sabréis de qué estamos hablando. Su construcción empezó en 1272, aunque nunca fue terminada tal y como se había proyectado, ya que los planos requerían derribar una parte de la muralla romana. Hasta tal punto Narbona seguía siendo importante durante el medievo que no solo no podía permitirse una flaqueza en sus defensas, sino que además la propia catedral estaba pensada para atajar cualquier ofensiva. Los planes, por lo tanto, quedaron abortados. Como curiosidad, os diremos que algunas de sus torres están preparadas para ese menester, y no solo como decoración.

El Palacio episcopal es otro de los edificios que más historia cargan a sus espaldas. Se convirtió de hecho en el centro de la ciudad tras la caída del imperio romano, cuando Narbona y otras ciudades con este tipo de edificios se convirtieron en refugio de muchas personas que huían de las llamadas “invasiones bárbaras”. El edificio mezcla, en perfecta armonía, los estilos románico y gótico. Una visita por su fachada y por su interior se vuelve un motivo más que justificado para viajar a uno de los mejores rincones de Europa.
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Dos rutas desconocidas



Horreum romano​ de Narbona

Algo de lo que hace a Narbona especial es, como ya hemos dicho, su historia. Entre otras cosas, esta ciudad era importante por su calidad estratégica, tanto para la defensa como para el comercio. Sobre esto último debemos decir que la ciudad contaba, ya desde la época de Roma, con un canal fluvial privilegiado para el comercio. Afortunadamente para nosotros, este canal es de uso estrictamente recreativo hoy en día. Así, podremos recorrerlo montados en una embarcación de paseo. Navegaremos rodeados de árboles que se inclinan como en una especie de gruta vegetal. Ciertamente, una ruta en una de estas embarcaciones por la ciudad será una de esas experiencias que harán que nos enamoremos para siempre de este hermoso emplazamiento.

Otro elemento pintoresco de su historia es la gruta romana que subterráneamente atraviesa parte de la ciudad, llamada Horreum romano. Antes de nada, os avisamos de que podéis conseguir un pase combinado para visitar, además del Horreum, el Museo Arqueológico y el Museo Lapidario, otros dos de los mejores rincones de Narbona. El Horreum es un entramado de grutas subterráneas cuyo origen se remonta a Roma y su función era la de almacén. Tal y como hemos dicho, Narbona era una ciudad crucial para la seguridad del Imperio. En consecuencia, estaba equipada para resistir un largo asedio. Podemos visitar estas grutas con su ambientación histórica: una forma estupenda de conocer un poco más acerca del modo de vida de la antigua Roma.


Gracias a la cobertura que brindan los trenes de Renfe-SNCF en Cooperación, en menos de dos horas podremos estar en una de las villas más importantes de la Edad Media. De paso, podremos disfrutar del viaje de una forma cómoda y relajada y, por añadido, del paisaje. Igualmente, seguro que os apetece traeros un poco de los mejores rincones de Narbona. En previsión, con Renfe-SNCF en Cooperación podréis viajar con tres maletas en cualquiera de los trenes disponibles al cabo del día. Bon voyage!​​

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