UNA VISITA INESPERADA A LA SAINTE-CHAPELLE DE PARÍS

Viajar siempre es algo maravilloso, conoces nuevas culturas, haces buenos contactos y  disfrutas del viaje, especialmente si es con los trenes de Alta Velocidad de Renfe-SNCF en Cooperación.

Lo que hoy os cuento es una visita que realmente me sorprendió y que no me esperaba encontrar por nada del mundo. Una visita que, por supuesto, os recomiendo encarecidamente, como es visitar la Sainte-Chapelle de París​. Pero vayamos por partes y pongamos antecedentes a mi encuentro con esta maravilla arquitectónica.




Estábamos en Lille en motivo de la celebración de la Semifinal de la copa Davis que disputaban España y Francia. Habíamos ido a cubrir el evento que se realizaba en el estadio Pierre-Mauroy. Fueron tres días apasionantes de tenis en un inigualable ambiente.




​El exterior de la Sainte-Chapelle


Para volver a Barcelona, decidimos hacer noche en París y tener al menos una mañana para tomar algunas fotos de nuestra amada capital francesa

Como teníamos poco tiempo, decidimos poner rumbo a la Île de la Cité y ver nuevamente la catedral de Nôtre Dame, que justo a esa hora nos regalaba su habitual toque de campanas, siempre espectacular y emocionante. Como nuestro tren salía de la Gare de Lyon a las 14:07, teníamos aún algo más de dos horas libres. 

Mi compañero Marc siempre había querido visitar la Sainte-Chapelle, y no era la primera vez que me insistía en esta visita, por lo que nos dirigimos hacia el Boulevard du Palais para ver si había mucha cola. Decidimos quedarnos y realizar por fin la visita a este monumental edificio. 

Qué sorpresa tuvimos cuando vimos que la entrada era libre en motivo las "Jornadas Europeas del Patrimonio" coincidiendo con el tercer domingo de septiembre. Pero si no habéis podido visitarla durante estas jornadas, el primer domingo de cada mes, como es habitual en muchos otros museos y monumentos, la entrada es gratuita




Ya en la misma entrada, el panorama sorprende por su belleza


La entrada al edificio desde la capilla baja nos conduce directamente a un espacio que sabemos nos va a sorprender. Es en este espacio donde se encuentran columnas policromadas decoradas con flores de lis y castillos de oro. Estudiando un poco la historia, he aprendido que este es el símbolo Luis IX, hijo de Blanca de Castilla, quien mandó construir el templo en 1230, y que debería albergar unas reliquias de Jesucristo. También es en esta sala donde se encuentran la tienda de souvenirs y el servicio de audioguías.

Y es después de subir algunos peldaños de una escalera de caracol en piedra gótica, cuando llegamos a un lugar que, literalmente, quita el hipo. Soy una apasionada de los vitrales de las iglesias, sobretodo porque mi padre me los ha hecho apreciar desde pequeña, pero aquí el asombro es superlativo. Nada más y nada menos que 15 vidrieras de 15 metros de altura recogen de forma exquisita en detalles 1113 escenas del Antiguo y del Nuevo Testamento, además de contarnos la llegada de las citadas reliquias a París.

Basta decir que estuvimos un buen rato haciendo fotos y vídeos de los detalles y del conjunto. Veíamos la gente amar y admirar el templo que permanece casi oculto en el interior de la Conciergerie.




La luz filtrándose por las 15 vidrieras nos da una imagen única


Pasaban ya algunos minutos de la una así que con el corazón encogido por la emoción y la sorpresa nos dirigimos hacia el metro de Chatelet para llegar puntualmente a la Gare de Lyon y tomar nuestro tren hacia Barcelona. Llegamos un poco justos de tiempo a Gare de Lyon, pero por suerte, podemos acceder al tren hasta dos minutos antes de su partida, por lo que no tuvimos ningún problema.




Sin duda, agradezco a Marc su insistencia en visitar el templo y a Renfe-SNCF en Cooperación​ por tenerla a tan solo 6 horas de tren del centro de mi ciudad. ¡Volveremos a visitarte, Sainte Chapelle! 

@evaromeu



Únete a la conversación

    Escribe tu comentario