ESCAPADA A MARSELLA

​¿Cómo es una escapada con Renfe-SNCF en Cooperación a Marsella?
Nos lo cuenta Fernando Romeu.
 
Desde que mi mujer y yo nos jubilamos, hemos aprovechado cualquier excusa para escaparnos a destinos más o menos cercanos, pero que siempre nos han apetecido conocer y que por motivos laborales nos había sido imposible hasta este momento.
 
Este ha sido nuestro tercer viaje con Renfe-SNCF en Cooperación; nuestros destinos anteriores fueron París y Lyon, dos maravillosas ciudades de las que espero poder relataros también nuestra experiencia ;-), y para el tercero nos decidimos por Marsella. 



Siempre nos ha enamorado Francia y el hecho de tener familia cercana que queríamos visitar de hacía tiempo fue la razón principal para escaparnos a Marsella. 
 
Salimos puntualmente de Barcelona con el tren AVE a las 16:45. El viaje fue muy agradable y cómodo disfrutando de una maravillosa puesta de sol en alta velocidad. 
Llegamos a la estación marsellesa de Saint Charles sobre las 21:30 horas y dada la hora de llegada, nos alojamos en un hotel cercano a la estación, en Porte D’Aix. 
 

 
Cercanías de la estación de tren de Marsella
 
A la mañana siguiente ya descansados del viaje y recién desayunados, algo imprescindible en todo viaje, nos dirigimos andando a la Canebière, una preciosa avenida comercial conectada con el tranvía para ir a la oficina de turismo, lugar de visita obligado en todas nuestras escapadas durante las primeras horas que estamos en una ciudad. 
 
Una vez cargados con mapas y las recomendaciones por parte del amable personal, nuestros pasos nos llevaron al famoso Port Vieux. El Puerto Viejo de Marsella es un inmenso paseo asfaltado, siempre lleno de transeúntes y el lugar donde los pescadores venden su mercancía recién capturada a los marselleses. El Hôtel de Ville, el ayuntamiento, se encuentra en medio de esta avenida. 
 

 
Port Vieux de Marsella
 
Algo absolutamente recomendable es montar en el Petit Train para subir la suave colina en la que se encuentra Nôtre Dame de la Garde, basílica que me recordó por posición y majestuosidad a Nôtre Dame de Fourvières de Lyon y que sorprende por su luz y mosaico. 
Tomadas las fotos de rigor, nos dirigimos a la espectacular catedral de la ciudad, Santa Maria la Mayor, que rivaliza por su tamaño con la Basílica de San Pedro de Roma.
 

 
Catedral de Marsella
 
Destacar la zona de le Panier, antiguo barrio de pescadores y rehabilitado actualmente como zona de ocio y restauración donde los paseantes, turistas y marselleses disfrutan del carácter bohemio del lugar. Visitamos la Vielle Charité, un hospicio reconvertido en museo y galería de arte donde aprovechamos para comer un delicioso bocadillo y descansar nuestros pies. La tarde la dedicamos a perdernos por las calles adyacentes a la Rue de Panier y la típica y soleada Place des Moulins.
 


El sábado por la mañana nos dirigimos en metro a la place de la Castellana, para visitar el mercado. Nos sorprendieron muy gratamente los puestos venta de carne y pescado al aire libre.  
Al llegar el mediodía nos reunimos con nuestros familiares al pie de la noria, punto de encuentro habitual. Fuimos a dar un paseo hasta Fort Saint Jean, un fuerte amurallado que junto con el Basfort Saint Nicolas protegía antiguamente el Viex Port. 
 


La noria de Marsella y MuCEM
 
Nos desplazamos en coche por el túnel del Viex Port para pasear por la Corniche. Se trata de un paseo acantilado con increíbles vistas al mar y a las playas de la ciudad. Posteriormente hicimos una pausa para comer una deliciosa Crêpe Salée en el Parc Balnaire. El resto del día lo pasamos con nuestros familiares por el barrio marítimo de la ciudad, haciéndonos de perfectos cicerones.  
 
El domingo decidimos dedicarlo a Longchamp, un amplio parque donde los marselleses suelen hacer un montón de actividades y aprovechan para hacer un picnic. Aprovechamos la visita para disfrutar de las obras de arte que alberga el museo de pintura de la ciudad: el Observatorio Musee Beaux Arts. 
 


Longchamp
 
El lunes, nuestro penúltimo día en Marsella, decidimos visitar el castillo de If, antigua prisión donde según Alejandro Dumas, permaneció encerrado el Conde de Montecristo. La visita merece la pena por las increíbles vistas que tendréis de la ciudad, de postal obligada y se accede a él subidos a bordo de un ferry que sale del Port Vieux y se llega en menos de 30 minutos. 
 



Castillo If
 
Por la tarde el barrio de la Joliette y les Terraces du Port fueron nuestros objetivos. Les Terraces son un moderno centro comercial con una gran panorámica del muelle de los cruceros. Con semejantes vistas decidimos disfrutarlas con un buen tentempié.
 

 
Creppe con vistas de Marsella
 
A la mañana siguiente nuestro tren con destino Barcelona salía puntualmente para llevarnos de vuelta.
 
Marsella es una ciudad moderna y cargada de historia que no deja indiferente al viajero. Nos quedamos con ganas de visitar las playas de las Calanques, ¡pero seguro que será en la próxima ocasión!


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