BARCELONA A OTRO RITMO

​​Queremos caminar a paso tranquilo, hacer fotos, disfrutar con nuestra mirada totalmente renovada de lo especial que es un viaje a Barcelona. La ciudad que más nos atrae nos está esperando y vamos a descubrir detalles que antes nos pasaban desapercibidos. Y para llegar hasta una de las ciudades más bellas de Europa lo haremos en los trenes de Renfe-SNCF en Cooperación que nos dejan en el centro de la ciudad.



Después de un periodo de tiempo sin salir demasiado, nada nos apetece más que un viaje fuera. Tenemos una propuesta: Barcelona, una ciudad que, aunque hayamos visitado, siempre tiene un amplio abanico de experiencias para ofrecernos. 

Los parques y jardines están espléndidos, pasearemos a otro ritmo observando la variedad de flores que forman una composición cromática explosiva. Algunos nos invitan a sentarnos relajadamente como los Jardines de Cervantes, los de Pedralbes, todo lo contrario del parque del Laberinto esperándonos para que nos aventuremos en su interior. 



Parque del Laberinto de Horta

Subiendo por Montjuïc nos encontraremos también parques y jardines con plantas de distintas variedades, desde nenúfares a cactus impresionantes. Y lo mejor de todo está al llegar a la cumbre, una panorámica de 360º sobre la ciudad es el premio al esfuerzo y la auténtica postal del viaje. Estas son algunas de las pinceladas de la Barcelona más vegetal que iréis apreciando en vuestros paseos.



Vista panorámica de la ciudad

Las amplias avenidas son otra opción que no debemos olvidar si tenemos ansias de caminar por Barcelona. Desde la elegante Passeig de Gràcia, con edificios Modernistas que ya son emblemas internacionales: La Pedrera, La Casa Ametller, o la Casa Batlló … Sin olvidarnos de los clásicos hoteles de la avenida. Y como no las selectivas boutiques con sus escaparates de lujo. 




Avenida del Paseo de Gracia

Paralelamente podemos ir al encuentro del mar por Rambla Cataluña, con un diseño a tamaño más humano y acogedora en cualquier época del año. Sus árboles parecen que nos animan a seguir paseando. Los edificios de las fachadas son de tanta hermosura y no les faltan detalles originales: los balcones, ventanas, figuras y relieves. No debemos olvidar que el Modernismo fue una explosión de fantasía y belleza elevado a su máximo exponente. Las terrazas nos darán la excusa para descansar y tomar conciencia de donde estamos. ¿Una copa de vino? Y si la acompañamos de unas tapas mucho mejor para seguir nuestro paseo.



Y continuamos bajando hasta llegar a Plaza Cataluña, justo allí empiezan las famosas Ramblas de Barcelona. Que maravilla, volvemos a ver algunas maletas circulando, pero también han regresado a las Ramblas las familias. Volver a encontrarnos con los Quioscos de toda la vida, los puestos de flores con rosas perfumadas de todos los colores y como no, el Liceo, templo de la danza, música y canto. Seguimos paseando por esta arteria, que por el mero hecho de estar en ella nos transforma. Nos relaja y nos emociona saber que nos aproximamos al mar y adivinamos la figura del monumento de Colón. El edificio de las Drassanes a nuestra derecha es un must. Románico en estilo puro que acoge exposiciones temporales y la exposición de barcos de distintas épocas. Aunque ya el edificio en si mismo merece que nos paremos para contemplarlo como se merece.

Y sin darnos cuenta ya estamos junto al mar. Las Golondrinas dan fe de ellos, son los barcos de toda la vida que hacen un circuito por la costa y puerto de Barcelona. Podemos continuar por la pasarela de madera que de vez en cuando abre paso para que los veleros puedan salir. 



Moll de la Fusta y su pasarela

Os invitamos a sentaros en los bancos abrigados de la brisa marina por las vitrinas puestas a tal efecto. La ciudad que vive de cara al mar es feliz de volver a encontrarte entre sus gentes, apreciando sus pequeños detalles, tan simples como el color de su cielo y mar. 



Nada má relajante después del paseo, los pies en el mar

Ahora solo nos falta sentir en nuestros pies la fina arena de alguna de las playas de Barcelona, mientras encontramos conchas o piedras bien lisas. Estirarnos y leer la novela elegida para estos días, sentir los rayos de sol y la brisa. Y si eres de los que se habían propuesto un baño en el Mediterráneo, ha llegado el momento, lánzate al agua y relájate después de tu primer paseo por la ciudad. Seguro que mañana tienes otros rincones que visitar: El Born, el barrio Gótico, Gracia, Sarriá, el Eixample, Horta, un sinfín de barrios esperan para que los descubras a otro ritmo.





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