A PIE POR MONTPELLIER

​​​​​​Montpellier es de aquellas ciudades que uno debe visitar en la vida. Considerada una de las 50 visitas imprescindibles del mundo, la mezcla arquitectónica de su barrio medieval, o el futurista barrio del Odysseum, hacen de ella una escapada perfecta, y que además, está más cerca de Barcelona con Renfe-SNCF en Cooperación. 



Las bellas ciudades hay que descubrirlas perdiéndose por ellas, ya que cualquier rincón puede ser simplemente maravilloso. Y Montpellier es, sin lugar a dudas, una de estas ciudades. Así que ponte un calzado cómodo, toma una botella de agua y disfruta de los rincones de la capital de Languedoc-Rosellón.
La plaza de la Comédie es el epicentro de la ciudad. Llamada popularmente la plaza “del huevo” por su forma ovoide, allí se encuentra la Ópera de la Comédie, que data del s.XVIII, así como muchas terrazas en las que poder tomar uno de los muchos vinos de la región. 

La plaza se encuentra en el “Ecusson”, el barrio medieval de la ciudad. Es un placer recorrer sus callejones laberínticos, llenos de originales comercios y un sinfín de restaurantes, así como descubrir lugares como el pozo de Saint-Roch, escondido en el fondo de la tienda Erbé, en la calle de la Loge, o el Mikvé, uno de los más antiguos de Europa, que recibía los baños rituales judíos. No dejes de visitar los patios de los más de 70 palacetes existentes en el centro de la ciudad.

Tampoco nos podemos perder la espléndida Catedral de Saint Pierre del s.XIV, la iglesia más grande de toda la región, con su inusual pórtico dedicado a la virgen y el precioso y gigantesco órgano realizado en pan de oro.



Detalle de la Catedral de Saint Pierre

Si recorremos la ciudad un poco más, nos encontraremos en la plaza Peyrou, con su imponente arco del triunfo y la facultad de medicina, la más antigua en funcionamiento del mundo, que data del s.XII, y en la que estudiaron personajes tan célebres como Nostradamus.
​Es de “obligada” visita el Museo Fabre, considerado uno de los más bellos museos de Bellas Artes de Europa, donde podrás admirar obras de Fabre, Courbet, Monet, Manet, Bazille o Renoir, entre otros.




Más allá del centro

Si eres de lo que les gusta recorrer la ciudad a pie, te recomendamos pasear hasta el río Lez y admirar los barrios de Antigone de Ricardo Bofill y el Odysseum, con edificios realizados por arquitectos como Christian de Portzamparc, Jean Nouvel, Zaha Hadid, Richard Meier, todos ellos galardonados con el premio Pritzker. El barrio de Port Marianne es perfecto para tomar un “brunch a la Montpellier” los domingos.



Barrio de la Antigone

Por último, el “Hotel de Ville” (el ayuntamiento), es uno de los símbolos de la nueva Montpellier. Un edificio vanguardista realizado por Jean Nouvel y François Fontès a orillas del río.






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